la dama novata: regalines bodiles

¡Buenos días!

Una de las cosas que me despierta más curiosidad de las bodas son los ‘regalitos’. Sí, sí, estáis en lo cierto, me refiero esas cosillas que los padrinos y madrinas regalan a los invitados y que suelen ir envueltos en papel celofán y acompañados de una tarjetita o un rótulo con los nombres de los recién casados.

Ya sé que lo habitual es interesarse por el vestido de la novia (esta es mi segunda pregunta), el de la madrina (esta es la pregunta favorita de mi madre, he tenido que aprender a fijarme en las madrinas y madres de la novia para darle luego todos los detalles), dónde se van de viaje de novios (que es algo de lo que nunca me suelo enterar), los modelazos de las invitadas, el menú o si ha habido alguna sorpresita… pues no, yo pregunto por los regalos, soy así de raruna.

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No estoy muy segura de dónde viene esa curiosidad, pero suele ser determinante en cómo juzgo una boda (a la que no he ido, evidentemente), voy perdiendo el interés en función del regalito. Es absurdo, lo sé, pero no lo puedo evitar.

Normalmente, suelo juzgar los regalos en función de su utilidad. No me gustan las cosas inútiles ni los adornitos superfluos que no hacen más que coger polvo (tampoco los peluches). Os voy a contar un poco de mis experiencias con los regalitos de boda (propios y ajenos) y lo que me inspiran de cada boda.

Empezaré por mi regalo favorito en el mundo: en la boda de mi primo-tío regalaron un botecito de cristal con bombones dentro (se nota que no soy nada golosa, ¿eh?). Los bombones estaban buenísimos y el botecito de cristal viene estupendo para la mermelada casera.

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Un regalo que no me suele gustar son los perfumes. Ya sé que se saltan la mi norma de la ‘utilidad’ pero es que no tengo buena experiencia con ellos… Los que me tocan siempre huelen fatal y tengo la mala suerte de que el bote no sella bien y me terminan apestando el bolso.

Cómo anécdota, os advertiré de que hay que tener cuidado con el formato que se elije si os decantáis por esta opción. A una amiga mía le regalaron uno con formato roll-on y después de la catar todos los vinos de la boda lo confundió con un gloss… la pobre no terminó la boda con un buen sabor de boca…

En la boda de mi primo escogieron unas cajitas con un espejo y pincelitos para maquillarte. Era un regalo bastante mono y útil, lo malo es q la cajita que me tocó a mí no cerraba bien y las brochas se escapaban todo el rato. El espejito, sin embargo, estupendo.

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Otra opción son los DIY. Es mi opción favorita, lo confieso (aparte de los deliciosos bombones, claro). Conozco a algunas novias que hicieron broches para regalar a cada una de las invitadas. Eso sí, si os decidís por esta opción empezad a hacerlos con muuucho tiempo o con ayuda, que hacer 100 broches de fieltro no es ninguna broma… Si no se os da bien, hay muchas empresas en internet que te hacen unos broches monísimos y te los empaquetan a muy buen precio ;)

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Últimamente se ha puesto muy de moda regalar productos típicos de la zona. Pequeños botecitos de mermelada, de miel, de licor, etc. Es una opción que suele tener bastante éxito, lo malo es que suele dar pena comérselo y se dejan ahí los botecines para la posteridad sin que nadie los pruebe…

Y, cómo no, siempre quedarán las curiosas figuritas de regalo. Esas que yo creía pasadas de moda y que seguro que en las casas de vuestros padres o abuelos encontráis el algún rincón. ¿La evolución? ¡La figurita campana! No es broma, mis padres fueron hace relativamente poco a una boda y dieron una campanilla (que sonaba) de porcelana con adornitos de flores… Es lo más horrible que he visto en mi vida…

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Hay miles de opciones. Muchas que no he mencionado y muchas que no sé. Aunque destacaré una por encima de las demás: las zapatillas de esparto para las chicas. Hay que darlo todo en la pista de baile y después de todo el día taconeando los pies se resienten, ¿qué mejor regalo que unas zapatillas planas para que las invitadas estén cómodas? En los minibolsos de fiesta no caben las bailarinas de emergencia… Os lo digo por experiencia, ¡vienen genial! Y se pueden seguir utilizando después de la boda.

Pensaréis que qué tendrá que ver la Dama Novata con los regalos de boda. Pues como las damas están para “ayudar y aconsejar” y para empaquetar los regalitos si es necesario, os he dejado algunas pinceladas del extenso mundo regalín (en el que hay tiendas especializadas).

¿Qué es lo más feo que os han regalado en una boda? ¿y lo más chulo? ¿Qué regalaríais vosotr@s? Y, por curiosidad, ¿qué es lo primero que preguntáis cuando alguien viene de una boda?

¡Feliz jueves!

La Dama Novata.