los zapatos de amelie :)

Muy buenos días!

No sé muy bien cómo enfocar este post… Puedo completar el megapost de ayer enseñando las fotos que les hice a los zapatos, puedo explicar qué fue lo que sentí cuando los vi o puedo dar un millón de gracias (de nuevo) a todos lo que han participado en esta “sorpresa, sorpresa:) GRACIAS CHICOS

Si os digo la verdad, aún estoy en estado de shock. Cuando vi la caja fue una mezcla de “ay dios” (OMG para los internacionales :P), gritos, una sonrisa de oreja a oreja… una mezcla indescriptible.

Los zapatos son preciosos, de verdad; pero su valor se ha multiplicado infinitamente y su belleza a aumentado hasta límites insospechados, por todo lo que hay detrás. Si cuando los vi en la web, me hubiera liado la manta a la cabeza y hubiera gastado todos mis ahorros en ellos (OMG) no tendrían ni la mitad de valor.

Y es que, tampoco es sólo un regalo; es un regalo que ha costado mucho conseguir, un regalo que viene de parte de 7 personas que conocí, hace ahora (casi) 8 años y que, a pesar de la distancia, han tenido conmigo un gesto precioso.

Han aportado un granito de arena (bueno, media playa) para que ese 16 de Junio sea genial. A falta de un mes (menos un día!) los nervios están a flor de piel: aún son muchos detalles que terminar, muchas cosas pendientes, poco tiempo y mucho estrés. En ciertos momentos piensas ¿Les gustará todo esto que estamos montando? ¿Lo pasarán bien? ¿saldrá bien? y lo que es más importante, ¿valdrá la pena? SI, vale la pena :D

Os dejo con algunas fotos que les hice a los zapatos…

No he podido hacerme fotos decentes a mi misma con los zapatos puestos (oooohhhhhh)… así que tendréis que esperar a la boda :D

Vuelvo a la carga el martes! Me voy a pasar el fin de semana a Madrid, a descansar, desestresar y ver a Coldplay :P

Feliz viernes zapatero!

amelie ♥ ♥

la dama novata: operación butterfly

Aviso: Este post es muuuy largo. Es dramaticómico, en ciertos tramos puede provocar brotes de ira. El premio por llegar al final es la satisfacción de haber llegado al final ;)

¡Buenos días!

Síííííí!!! Por fin!!! Ya era hora! He reescrito y añadido cosas a este post mil veces y, por fin, después de casi tres meses de espera (este último un poco angustioso) lo hemos conseguido!!! Aún no me lo creo….

¿El qué? ¿El qué? Pues como os adelanto en el título: los zapatos para la boda! Y no me refiero a los míos, me refiero ¡a los suyos! A los zapatos de la novia, que digo a los zapatos, eso suena a simple, quiero decir ¡¡¡LOS ZAPATOS!!! (con exclamaciones, por supuesto).

Y no ha sido fácil… en su primera ‘edición’ este post iba a estar dedicado a los regalos que se les pueden hacer a los novios, pero, visto los acontecimientos, este regalo se merecía un post propio y exclusivo, así que ya hablaremos más delante de qué regalar.

Sin más rollos, os cuento la historia cómo debe ser, desde el principio de los tiempos… (a lo Manolito Gafotas, por supuesto)

Esta ‘aventura’ comienza un 30 de enero de 2011, el día en el que nuestra querida Amelie lanzó una directa muy directa a quien le pudiera interesar en este post. Al día siguiente, nuestra Noe cogió el guante y nos propuso que, como regalo de bodas, le comprásemos los zapatos.

Después de un par de semanas de discusión (sí, somos así de lentos), de discutir los detalles de cómo hacerlo y de infiltrar a gente en el entorno de la novia para  que nadie más los comprara (ahí teníamos a la hermana de Tami desviando la atención), por fin nos lanzamos comprarlos. Nuestra Mon (con toda la experiencia en gestión que le dio su labor como delegada de clase) se encargó de la compra. Hasta aquí todo perfecto: los zapatos estaban en camino ya nos moríamos de ganas de saber cómo reaccionaría la homenajeada :D

¡Qué ilusos! No podía ser tan fácil estando yo de por medio… El caso es que andábamos con la emoción del regalo y las transferencias bancarias liados cuando nos calló encima un jarro de agua fría enorme (viniendo de Inglaterra ya os podéis imaginar lo grande que era, ¡que allí llueve mucho!)

“AY DIOS… PROBLEMA” (Mon Hidalgo, 06/02/2012)

Resulta que no tenían los zapatos en stock y no nos los podían enviar, por lo que nos devolvían el dinero. Una malísima gestión de su web, por cierto, y un chasco enorme para nosotros :(

La noticia nos desanimó bastante, pero no nos dimos por vencidos (bueno, yo un poquito). Nos pusimos a buscar los zapatos en todas las tiendas multimarca que encontramos pero no hubo suerte, no aparecían por ninguna parte.

Así que pasamos al Plan B: ‘Infiltrada en Inglaterra’. Recurrimos a Patri (nuestra AR particular) que anda por los dominios de La Reina y se puso en seguida a buscar los zapatos. Después de patearse todas las tiendas de zapatos y centros comerciales de Londres, sólo pudo conseguir una promesa de una dependienta que se pondría en contacto con ella si aparecían los zapatos.

Yo ya casi me había dado por vencida cuando en Harrods tuvieron la amabilidad de  facilitarle a Patri el teléfono de contacto y el mail del taller de la diseñadora, para que hablara con ellos directamente a ver si nos los podían conseguir. En el taller le dijeron que harían lo que pudiesen pero que no prometían nada.

Tras un par de semanas sin noticias de los famosos Butterflyes y de muchos chistes en plan ‘no existen, son un holograma’ o ‘no existen, son los padres’, recibimos noticias. Llamaron a nuestra infiltrada desde el taller, ¡los tenían en stock! Eran nuestros, pero sólo si los comprábamos ¡¡¡ya mismo!!!

Esta noticia llegó un lunes (26 de marzo) por la tarde. Imaginaos la situación: había que reunir todo el dinero instantáneamente O_O Al final nos dieron un par de días de margen, pero vaya, que teníamos que comprarlos antes del miércoles por la tarde (es decir, sólo una mañana de margen, que los bancos no abren por la tarde) y reunir el dinero sin que nos crujiesen a comisiones….

El caso es que tuve una tarde de martes bastante movidita entre las transferencias que no llegaban por un lado y las discusiones ‘BabyCook’ por otro (tengo una amiga que está embarazada y estábamos discutiendo qué comprarle) tenía el whatsapp que echaba fuego.

Finalmente, el 28 de marzo Patri efectuó la compra. Pensaréis que aquí acaba la historia: comprados, por fin. Por segunda vez, pero comprados. ¡Ojalá! Estábamos muy cerca de la Semana Santa, pero con un poco de suerte debían haber llegado justo antes, el miércoles 4 de abril. Sobre todo teniendo en cuenta que hacía una semana que los habíamos comprado.

Pues no, no llegaron. Dejamos pasar la Semana Santa pensando que no llegaban por las fiestas. Pero las fiestas pasaron y los zapatos seguían sin llegar… Ely (nuestro principal infiltrado) y yo ya estábamos histéricos, no podía ser que tardasen tanto, ¡ni que vinieran nadando!

Pues eso parecía, que venían nadando… El caso es que yo andaba con el post escrito y apurando los plazos de entrega del resto de post hasta el último momento por si llegaban los zapatos por sorpresa pero nada, que no llegaban.

Y ahí estaba yo, con mi propia histeria desatada (sí, lo reconozco, estaba bastante histérica y despotricante, que yo soy muy de despotricar cuando me pongo). La histeria de la pobre Tami que no sabía nada (menos mal) diciéndome que necesitaba los zapatos antes de la siguiente prueba y Ely (el novio) histérico porque no entendía qué pasaba con los zapatitos de las narices… (A todo esto sumadle el miedo a que los zapatos le quedasen pequeños o grandes o vinieran con algún error extraño, que siempre andaba por ahí rondando)

Por fin algo de luz, la empresa se puso en contacto con Patri porque había habido un problema en la empresa de mensajería (que no era gratuita precisamente) y necesitaban de nuevo la dirección. Así que el viernes 20 de abril (acordaos de que los zapatos los habíamos comprado el 28 de marzo, ¡casi un mes!) les mandó de nuevo la dirección.

Calculando que salieron el sábado por la mañana, bueno, con manga ancha calculemos que salieron el lunes…, yo tenía la esperanza de que llegasen el miércoles a Asturias y me puse a terminar el post rápidamente el domingo 22 de abril.

Pues nada, que no, no sé qué les habré hecho que el caso es fastidiarme el post… otra vez a publicar uno de reserva. Y otra semanita más sin los zapatos… Con la despedida de soltera en medio, nos vimos las caras y juntamos nuestra histeria por los zapatos en una misma habitación… Estábamos que explotábamos, aunque con la esperanza de que llegasen en esa semana… sí, somos así de ilusas, ¡que no aprendemos!

Y tan ilusa, que pensaba que iba a tener que retrasar el post de los zapatos para contaros un poquito de la despedida… Pues no. Resulta que tenían de nuevo problemas con la dirección o qué se yo, y que llegarían a finales de semana, os estoy hablando de la semana del 1 de mayo. Pues tampoco, estábamos empezando a pensar que ‘finales de semana’ no significaba lo mismo en Inglaterra que en España, así que decidimos darnos por vencidos y decirles a los señores de los zapatos que nos devolvieran el dinero (la sombra del timo planeaba sobre nuestras cabezas).

El sábado se lo dijimos a nuestro contacto en el taller. Nos respondió el martes (el lunes era fiesta en la Gran Bretaña) y nos dijo que estaba bastante indignada con la empresa de transportes con la que trabajaba, que no había hecho todavía el envío (Global no sé qué se llama, para que no la uséis)… Hasta tal punto que han cambiado de empresa de transportes. Nos ofreció la posibilidad de intentar mandar los zapatos por última vez o devolvernos el dinero.

Y le dimos la última oportunidad, con la amenaza de que si los zapatos no estaban en los pies de Tami el viernes queríamos nuestro dinero de vuelta, ¡la novia no podía esperar más por los zapatos de su boda! Parece que les dolió, se pusieron las pilas, nos mandaron ese mismo día los zapatos por UPS.

Y ahí andábamos, comprobado el ‘seguimiento del paquete’ cada cinco minutos a ver cuándo llegaban. La cosa iba bien hasta que se pararon en un pueblo llamado Lieres, en Asturias porque había no sé qué error en la dirección (otra vez, ¡no me lo podía creer!). Después de buscar el teléfono de UPS durante un buen rato para ver qué narices pasaba ahora, me llamó Ely para decirme lo mismo que estaba viendo yo. Él sí que había conseguido hablar con los transportistas, solucionaron el problema pero no mandaban los zapatos hasta el lunes. Así que decidió pasar a por ellos en secreto para que los tuviera ¡ya!

¡¡¡Y por fin!!! Ely tenía ya los zapatos en su poder. La caja estaba un poco magullada (normal, con las vueltas que dio…) pero los zapatos en perfectas condiciones con todas sus piedrecillas y esas cosas. Ahora a rezar porque le quedaran bien (y con muchas ganas de ver su cara de felicidad con los zapatos puestos).

Con el tiempo seguramente nos riamos mucho recordando toda esta historia pero ha sido un mes y pico bastante estresante, así que de momento no me río… Han pasado casi dos meses desde que pagamos los zapatos hasta que han llegado a su destino, la verdad es que es bastante absurdo (estoy empezando a verle la gracia, jaja!). A los que habéis llegado hasta el final de este laaargo post (gracias por vuestra paciencia) sólo quiero deciros que, a pesar de todos los disgustos, estoy muy feliz de que Jonathan, Lucía, María F., Mónica, Noelia, Patri y yo seamos los responsables de acompañar los pasos de Tami en su camino hacia el altar ^^

Ale, otro post con ñoñería (y larguísimo) que me marco!

Feliz Jueves,

La Dama Novata.

P.D.: No puedo dejar de enviar desde aquí un ENORME, INMENSO, GIGANTE y MONSTRUOSO ¡¡¡GRACIAS!!! a Ely por todo lo que nos ha ayudado y toda la paciencia que ha tenido con la ‘Operación Butterfly’, que os aseguro que no ha sido poca… Vaya joyita Ta! :)

los lunes a la moda: operación zapatos

Muy buenos días!

Hoy el blog vuelve a la carga con una nueva sección: “los lunes a la moda“. Y es que, cada lunes, intentaremos traer un nuevo post sobre moda nupcial: novias, novios, invitados, damas de honor, etc.

En este primer “lunes a la moda” os voy a hablar de algo que, últimamente, me está trayendo de cabeza: los zapatos de la novia. Si algo tengo claro (aunque con lo que me está costando, ya no se que decir…) es que no quiero llevar unos zapatos blancos; quiero unos zapatos de color (a ser posibles en un tono nude) a los que les pueda dar un uso más allá de la boda, que me den unos cuantos centímetros de altura (que buena falta me hace…) y que sean cómodos. Casi ná.

En esta incansable búsqueda del zapato perfecto, me topé con Aruna Seth. Además de una amplia colección de zapatos para “diario”, también nos ofrecen una preciosa colección de zapatos de novia sin ser necesariamente blancos.

Podemos encontrar desde los clásicos zapatos de tacón  

Hasta bailarinas  

Zapatos de cuña  

O botas (sólo aptas para novias muy frioleras y con un estilo muy… propio)

Pero si algo me tiene robado el corazón, son sus “bridal butterfly heels“. En algún sitio leí que sólo se producen 100 pares de cada modelo, pero no estoy muy segura de que sea así… el caso es que podemos encontrar diferentes modelos, alturas y colores, pero todos acabados con su inconfundible mariposa de cristales de swarovski.

Aquí os dejo con los que me gustaría que fueran mis zapatos de ese día (con el link al modelo concreto – un 35 y medio – por si acaso…:P)

Seguiré jugando todas las semanas al euromillón no vaya a ser… (suspiros…)

Y vosotras, ¿con zapatos os gustaría casaros? o ¿con que zapatos os habéis casado?

¡Feliz lunes!

amelie  ♥ ♥