la dama novata: y ahora…¿¡qué me pongo!?

¡Buenos días!

Aquí estoy una semana más para hablaros de mi experiencia como Dama de Honor. No sé si os pasa a vosotr@s, pero yo casi en lo primero que pienso cuando me invitan a cualquier evento (Bodas, Bautizos, Comuniones, Entregas de Premios…) es lo que voy a llevar puesto.

¡Y para ser Dama de Honor con más motivo! Cuando pienso en Damas de Honor se me vienen a la cabeza un montón de chicas vestidas todas iguales, con mayor o menos fortuna, porque es lo que más suele aparecer en las películas y series americanas. Pero investigando un poco en Google (SanGoogle), aparecen miles de ejemplos que nos demuestran que no tiene por qué ser así.

Los tipos de escote, los colores e incluso el largo de los vestidos varía en muchos casos para adaptarse a la figura de cada Dama. Aunque también hay novias que eligen un corte de vestido más neutro, para que les quede a todas bien y puedan acompañarla vestidas iguales.

Esta chica, por ejemplo, eligió un modelo de vestido con tirantes y escote en v muy poco pronunciado. Es un vestido que no destaca mucho (así no le hacen sombra a la novia), pero que les sienta a todas más o menos bien (siempre habrá alguna a la que le quede mejor que a otra, es ley de vida).

 ¡A la rica uva californiana!

La individualidad está en el ramo

Como os decía, las hay que eligen una combinación de colores y dejan que las Damas consigan un vestido que se adapte a su figura, como estas chicas: 

¿Habrá una sexta dama con los zapatos iguales a la primera?

Está claro que las tres no podrían llevar el mismo escote…

O estas otras:

Aunque estas son modelos y no cuentan…

Otra opción es escoger un color y que vayan todas iguales, sin necesidad de que sea exactamente el mismo tono. Cada chica elige su vestido, se prohíbe al resto de invitadas que vistan de ese color y así se distingue quiénes son las damas.

¡Viva el verde!

¡Viva el verde II!

Y, por último (bueno, último último no, que me he dejado unos cuantos estilos por el camino…), os enseño lo que yo he llamado ‘arcoiris de damas’. Para hacerlo sólo necesitas un montón de damas de honor sin estampado alguno:

¿No es chulísima la foto?

En realidad la foto es de un catálogo de propuestas de vestidos y ramos de Dama de Honor, no de una boda real pero ¡la combinación de colores me encanta! Y los modelos de ramos también . Sólo necesitan las flores para que se vea que son Damas.

Aquí lo podéis ver con más detalle:

¡Y tan estupendas que van ellas! 😀

En nuestro caso, las Damas de Tami (ays, ¡me siento como un Ángel de Charlie al decir esto! mmm… a partir de ahora, los Ángeles de Tami ;)), pues eso, que los Ángeles de Tami podemos ir vestidas como queramos. Sólo nos ha dicho que los colores de la boda son el rojo y el negro, pero a partir de ahí, a echarle imaginación (cómo si queremos ir de verde esperanza o de amarillo limón).

La verdad es que, viendo las fotos, me gusta el efecto ‘todas iguales’, queda muy bonito. Aunque no sé si me vería a mí misma en el evento con otras cuatro personas vestidas igual que yo… no sé… Siempre he vivido con la preocupación de ir a una boda/evento y que alguien más llevara mi vestido (y, sobre todo, ¡que le quedase mejor que a mí!)

También soy muy muy fan del efecto ‘arcoiris de damas’, ¡me ha encantado!

¿Vosotros qué opináis? ¿Damas/Ángeles vestidas igual? ¿o preferís la idea de mismo color-distintos vestido?

Todas las fotos han sido sacadas de aquí, aquí, aquí, aquí, aquí y aquí 😀

María, una dama novata

la dama novata: ¡notición! ¡me caso! :)

Buenos días!

Hoy debuto como bloguera invitada, así que no seáis muy exigentes conmigo, que es mi primera vez… ¡jejeje!

Empezaré presentándome: me llamo María, soy extremeña (encantada de la vida), estudié con Tami y ando en busca y captura de empleo mientras estudio idiomas y me hago ‘cursera’ profesional…

Me encantan el chocolate y la ensaladilla rusa, tener ropa nueva (no tanto ir a comprarla), los chistes malos y tonterías que sólo me hacen gracia a mí; juntar dos palabras en una sola (como hacen en Oklahoma), hacer referencias a series de televisión (que tampoco suele pillar nadie), ponerle nombre a las cosas y demás tonterías varias…  Ahh! Y soy muy muy fan de los puntos suspensivos…

En cuanto a mi posición de ‘DAMA DE HONOR’ (sí, con mayúsculas) he estado haciendo memoria de mi amistad con Tami, y, curiosamente, estuvimos juntas casi todo el primer curso ¡¡¡sin que ella supiera mi nombre!!! Sí, como lo leéis, allá por 2004 una chica asturiana, con el pelo enrubiecido y un tatuaje ‘borrable’ en la espalda, y yo empezamos la universidad. Gracias a nuestros apellidos, coincidimos en el mismo grupo de trabajo. Así nos conocimos y haciendo trabajos para clase empezó nuestra amistad.

Muchas asignaturas, trabajos y más trabajos (y más trabajos todavía), risas, cotilleos, tardes de pinchos por Van Dick, compras, cenas con lambrusco, horas infinitas en minisalas sin ventilar (y con un olor extraño al que nunca llegué a acostumbrarme), magdalenas que no suben, tartas de queso, cafés, tés, medios menuses cutres de cafetería universitaria,  zumos de naranja hipervitaminados, caídas en la nieve, picaduras palpitantes, contrabando de apuntes (y de exámenes), estresantes tardes de viernes luchando contra la máquina del marketing, patatas deshidratadas, oscuros sótanos de facultad con poca luz y nula ventilación (nuestra facultad tiene un problema con la ventilación), repasos de exámenes, pequeñas ‘diferencias de opinión’, una graduación, un par de visitas… y siete años después… ¡la niña nos dice que se casa!

Bueno, en realidad no nos lo dice, lo intuimos en un largo mensaje privado en Facebook en el que no pone por ninguna parte que se casa (lo leí varias veces) pero que deja entrever que se casa y ¡se casa! Emoción infinita cuando lo leí y momento ‘pasa la bola’: es tan grande lo que te acaban de contar que si no lo comentas, ¡explotas!

Después viene la fiebre de los vestidos de novia (lo confieso, también soy muy fan de los vestidos de novia), los zapatos, los complementos, los peinados y todas esas cosas típicas de las bodas. Hasta que un día la cartera llega a mi casa con un paquete certificado. Yo pensaba que eran tarjetas de el vals de amelie pero… ¡sorpresa! Era una invitación a ser una de sus cinco damas de honor. Con una carta muy linda en la que cada una tenía su mención especial 🙂

Si cuando leí el mensaje de Facebook de que se casaba se me escapó alguna lagrimilla, cuando llegó el paquete y vi la carta el río Ebro se me quedaba corto… Aquí vino el momento ‘EstoyTanEmocionadaQueComoNoLoCuenteReviento’, así que me dediqué a güasapeárselo a todo el mundo que no estuviera implicado en la boda (para informar a los implicados aún había que esperar que llegase el paquete a todas las DAMAS.

Muchas felicitaciones, muchos “qué guay” y algún que otro “qué envidia, yo también quiero”. También, cómo no, varios “qué pesada, ¡que ya nos lo has dicho!”. Y no me olvido de los “¿y eso para qué **** sirve?”

 

Eso me preguntaba yo… ¿qué leches hace una dama de honor? Yo sólo las he visto en las pelis americanas, así que a investigar tocaba. Si lo googleas te puede salir de todo, desde cosas muy graciosas como algunas de  las respuestas de yahoo hasta definiciones más serias. Yo sigo investigando y, mientras tanto, voy ayudando a Tami en las cosillas que me va pidiendo lo mejor que puedo.

Source: google.hu via Jenny on Pinterest

 

¿Tendríais/tuvisteis Damas de Honor en vuestra boda? ¿Os parece una buena idea? ¿Algún consejillo de una Dama de Honor experimentdada? ¡También me valen los consejos de las ‘no experimentadas’ pero con sentido común! ¡Jejeje!

¡Feliz jueves!

María, dama de honor novata

¡que vivan las damas de honor!

Muy buenos días!!

Hoy quiero compartir con vosotros un pedazito de lo que será mi boda 🙂 Lo primero de todo (después de correr como una loca a probar vestidos ^^) fue planear como decirle a mis damas de honor que quería que fueran mis damas de honor…

Pero, ¿para que sirve eso de las damas de honor? me pregunta todo el mundo… Muy sencillo, el próximo 16 de junio será un día muy especial para mi chico y para mi, pero creo que no somos los únicos protagonistas. Para que los dos estemos aquí, juntos y felices, han pasado (¡y se han quedado!) en nuestra vida muchas personas que nos han ayudado a ser cómo somos y estar dónde estamos.

Así que tenía muy claro que, en esos momentos previos a la boda, quería tener muy cerquita de mi a esas personas tan especiales; además de darles un poquito de protagonismo a ellas tambien 🙂

Si por mí fuera tendría un “séquito” de 15 chicas… pero he tenido que quedarme con 5!

Así que ¡manos a la obra! Cómo mis damas tienen mucha, pero que mucha personalidad, pensé que imponerles un vestido no sería lo correcto; así que decidí darles una pista (guiño, guiño) sobre los colores del evento y dejar volar su imaginación (guiño, guiño, guiñísimo).

Cada una recibió un paquete que contenía dos cosas: una caja-sopresa y una carta

El contenido de la carta es topsecret y sé que alguna incluso se emocionó (¡bien!) pero os enseño un pedazito muy especial (hasta quí puedo leer!)

El dibujo, ya me gustaría que fuera mio…, es de Silvia Sáez, una encantadora chica que tiene el don de hacer dibujos chulos, chulos, chulos. Si no conocéis su trabajo… ¡alé! ¡a pasar por su web!

¿Y que había en las cajitas? Vale que no les voy a imponer vestimenta alguna, pero ¿algo tendrá que distinguirlas, no? Así que me puse manos a la obra y les preparé unas flores que podrán llevar tanto de pulsera, como en una diadema, broche… ¡cómo a ellas más les guste!

Que quede constancia que, además de coser un botón, lo mio con las agujas e hilo no va más allá… así que con mucho esfuerzo y la ayuda del pegamento… una hizo lo que pudo…

Os recuerdo que sigue abierto el concurso “pon una postal navideña chula en tu vida”. Sólo tenéis que hacer click aquí.

Feliz Martes!

Amelie

EDITO: creo que estaban mal puestos los enlaces a la web de Silvia Saez, así que los he vuelto a poner. Os la dejo aquí también! 🙂 http://www.silviasaez.es/w

Además… ¡salimos en su blog!